Por José Amorin
A fines de 1968 y en enero de 1969 se realizaron dos congresos del Peronismo Revolucionario. El tema central que cruzaba a ambos pasaba, en primer lugar, por la metodología de lucha para enfrentar a la dictadura de Onganía. Y, hacia el interior del movimiento peronista, cómo imponerse o desplazar a los sectores proclives a conciliar con el Poder para lograr espacios políticos y convivir con dicho Poder sin cuestionarlo como tal.
En el Congreso del '68 participaron Bernardo Alberte -poco tiempo antes destituido como delegado de Perón-, el máximo teórico del Peronismo Revolucionario -Cooke, el fundador del Movimiento Revolucionario Peronista y de la Juventud Revolucionaria Peronista -Gustavo Rearte-, varios dirigentes de la Confederación General del Trabajo de los Argentinos y algunos futuros montoneros como Sabino Navarro, Hobert y Gustavo Lafleur. Todos los participantes coincidían en que al estar cerradas las vías legales de expresión política había que desarrollar la lucha armada.
Ello, con escasas excepciones, estaba fuera de discusión. Lo que se discutía era en qué condiciones desarrollar esta lucha. Si era o no el momento de tomar las armas, si estaban dados los requisitos políticos, si no era menester desarrollar previamente una fuerte organización popular que diera sustento -político e infraestructural-a la lucha armada, o si la misma lucha armada generaría las condiciones para desarrollar la organización popular.
Al
finalizar el Congreso quedaron establecidas dos posiciones: una postulaba
que, aunque la lucha armada iba a ser imprescindible en el futuro y había
que tenerla presente en cualquier desarrollo estratégico, las condiciones
2 objetivas y el nivel de organización popular no eran todavía suficientes
para implementarla.
A fines de 1968 y en enero de 1969 se realizaron dos congresos del Peronismo Revolucionario. El tema central que cruzaba a ambos pasaba, en primer lugar, por la metodología de lucha para enfrentar a la dictadura de Onganía. Y, hacia el interior del movimiento peronista, cómo imponerse o desplazar a los sectores proclives a conciliar con el Poder para lograr espacios políticos y convivir con dicho Poder sin cuestionarlo como tal.
En el Congreso del '68 participaron Bernardo Alberte -poco tiempo antes destituido como delegado de Perón-, el máximo teórico del Peronismo Revolucionario -Cooke, el fundador del Movimiento Revolucionario Peronista y de la Juventud Revolucionaria Peronista -Gustavo Rearte-, varios dirigentes de la Confederación General del Trabajo de los Argentinos y algunos futuros montoneros como Sabino Navarro, Hobert y Gustavo Lafleur. Todos los participantes coincidían en que al estar cerradas las vías legales de expresión política había que desarrollar la lucha armada.
Ello, con escasas excepciones, estaba fuera de discusión. Lo que se discutía era en qué condiciones desarrollar esta lucha. Si era o no el momento de tomar las armas, si estaban dados los requisitos políticos, si no era menester desarrollar previamente una fuerte organización popular que diera sustento -político e infraestructural-a la lucha armada, o si la misma lucha armada generaría las condiciones para desarrollar la organización popular.

La otra sostenía que las condiciones
objetivas estaban dadas. En todo caso, no lo estaban las subjetivas, las
cuales consistían en la adhesión anímica del pueblo y, por consiguiente,
su apoyo y compromiso con quienes protagonizaran la lucha armada. Pero,
esas condiciones subjetivas se iban a generar por el sólo hecho de iniciar
la lucha armada. La cual, en realidad, ya se había iniciado con las acciones
de la Fuerzas Armadas Peronistas que tomaron estado público cuando un pequeño
destacamento rural, dirigido por Envar El Kadri, fue detenido en Taco Ralo
(Tucumán)
El Congreso no logró unificar o sintetizar las posiciones encontradas, y concluyó en la necesidad de realizar una nueva convocatoria para saldar la discusión pendiente. Ello se plasmó en el Congreso del '69.
Al respecto del Congreso de 1969, Carlos Hobert, en agosto de 1974 escribió ("Volverás en brazos de tu pueblo", La Causa Peronista, Nº 4, agosto de 1974): "En enero de 1969 se hace otro Congreso en Córdoba. Pero ese ya fue más amplio, incluso quiso asistir Brito Lima pero lo sacamos a patadas porque ya en aquel entonces era un elemento policial. De este Congreso salen tres posiciones. Una que sustentaba fundamentalmente el Movimiento Revolucionario Peronista y que sostenía la necesidad de profundizar la organización de la clase trabajadora y que mientras esas condiciones no estuvieran dadas no se podía iniciar la lucha en el plano militar. La segunda posición sostenida por los sindicalistas que proponían el fortalecimiento de la estructura sindical, fundamentalmente de la CGT de los Argentinos que en aquel entonces era el único foco de resistencia real que había en el seno del movimiento peronista y la clase trabajadora, pero más allá de eso nada... La tercer posición sostenida por el Negro Sabino Navarro, era que se hacía necesario lanzar la lucha armada para crear esas condiciones de conciencia y organización del pueblo peronista. Luego, de todos estos sectores unos se fueron por la derecha y otros por la izquierda. La posición del Negro fue la de la mayoría. Pero si bien se estaba de acuerdo con llevarla adelante, no se hacía.
Entonces nosotros sacamos una consigna que provenía del peronismo que decía mejor que decir es hacer". Y así fue: durante este Congreso se pusieron de acuerdo Sabino Navarro y Gustavo Lafleur y se organizó el grupo armado después conocido como "grupo Sabino", el cual constituyó una de las pequeñas organizaciones originales que dio lugar a la existencia de Montoneros.
El Congreso no logró unificar o sintetizar las posiciones encontradas, y concluyó en la necesidad de realizar una nueva convocatoria para saldar la discusión pendiente. Ello se plasmó en el Congreso del '69.
Al respecto del Congreso de 1969, Carlos Hobert, en agosto de 1974 escribió ("Volverás en brazos de tu pueblo", La Causa Peronista, Nº 4, agosto de 1974): "En enero de 1969 se hace otro Congreso en Córdoba. Pero ese ya fue más amplio, incluso quiso asistir Brito Lima pero lo sacamos a patadas porque ya en aquel entonces era un elemento policial. De este Congreso salen tres posiciones. Una que sustentaba fundamentalmente el Movimiento Revolucionario Peronista y que sostenía la necesidad de profundizar la organización de la clase trabajadora y que mientras esas condiciones no estuvieran dadas no se podía iniciar la lucha en el plano militar. La segunda posición sostenida por los sindicalistas que proponían el fortalecimiento de la estructura sindical, fundamentalmente de la CGT de los Argentinos que en aquel entonces era el único foco de resistencia real que había en el seno del movimiento peronista y la clase trabajadora, pero más allá de eso nada... La tercer posición sostenida por el Negro Sabino Navarro, era que se hacía necesario lanzar la lucha armada para crear esas condiciones de conciencia y organización del pueblo peronista. Luego, de todos estos sectores unos se fueron por la derecha y otros por la izquierda. La posición del Negro fue la de la mayoría. Pero si bien se estaba de acuerdo con llevarla adelante, no se hacía.
Entonces nosotros sacamos una consigna que provenía del peronismo que decía mejor que decir es hacer". Y así fue: durante este Congreso se pusieron de acuerdo Sabino Navarro y Gustavo Lafleur y se organizó el grupo armado después conocido como "grupo Sabino", el cual constituyó una de las pequeñas organizaciones originales que dio lugar a la existencia de Montoneros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario